linea tope
Con los enfermos del hospital

El valor de una sonrisa

Mucho se puede hablar sobre la crisis hospitalaria del país, donde se hacen presente algunas de las carencias que padece gran parte de la población: falta de medicinas, alimentación, insumos médicos, etc., y que generan mucho sufrimiento en los pacientes y familiares. Algunos nos hemos preguntado qué podemos hacer para ayudar. En diversas ocasiones y reuniones informales entre amigos y conocidos, ha surgido la misma pregunta: Nosotros, estudiantes universitarios, ¿En qué podemos apoyar? La pregunta había quedado sin respuesta hasta que un día alguien comentó: ¿Por qué no le llevan un poco de alegría? Así surgió la idea de hacer una visita a un hospital; el seleccionado fue el Hospital JM de los Ríos, que atiende niños y jóvenes hasta los 18 años.

Después de muchos intentos y de realizar los trámites para obtener los permisos correspondientes, se concretó el plan con algunos voluntarios. Hicimos una colecta de dinero entre nosotros y con lo que reunimoscompramos globos, galletas, chupetas, hojas para colorear y lápices de colores. Al llegar nos pusimos a inflar los globos y con la orientación de algunas enfermeras, entramos en algunas de las salas de hospitalización. Pudimos acompañar a algunos niños que padecían enfermedades graves como leucemia, problemas cardiovasculares, o con afecciones del hígado y del bazo.

Acompañando a un niño enfermo

En realidad, no podíamos curarlos, ni lo pretendíamos, pero los globos de colores con formas de perros, espadas o sombreros, las golosinas y el entusiasmo, fueron suficiente para ver niños felices y sonrientes, y hacerles olvidar, al menos por un rato, su dramática situación. Pero también fue una grata experiencia para las madres de esos niños, contentas de ver a sus hijos sonreír, y también para los voluntarios que participamos en esta visita, que después de vencer el temor inicial, nos vimos recompensados con una amplia sonrisa de los niños.

 

Colaboró en esta reseña:
Alfredo Carnevale Mata (CUM 2016)